AERO?UERTO

por Reducido a la escribitud

El tránsito pudo haber durado el pasado íntegro, o el parpadeo al que se obligó y que lo depositaba allí desde lo oscuro.

Se descubrió de pie, la mirada al frente, adivinó siluetas de aviones varados en tierra, en el tiempo varado, en la noche blindada, pintada en cristaleras que, le pareció, no tuvieran fin.

Rebuscó hasta encontrar un vestigio de resignación para dar un paso; caminó, paralelo a las cintas detenidas; baldosones reflejaban lo exánime, chirriaban bajo sus pasos con eco que devolvía ausencias y clausura, como reproches de la inmovilidad perturbada. Inauguraba la asfixia, comenzaba a pesarle el hermetismo guardado por puertas definitivamente cerradas a un exterior suspendido, devenido noción, apenas. Trazando una línea frente a persianas que esconden tiendas, máquinas que no volverán a funcionar, completó su caída desde el decurso hacia un ahora que no dejará de serlo.

Está sentado en cualquier hilera de sillas plásticas, las manos abandonadas sobre el regazo, el torso erguido; reclinando la cabeza ha cerrado otra vez los ojos, ya no con la esperanza de dormir, o de no despertar, sino con la modesta voluntad de empezar a hacer las paces con esta forma de estar muerto, una entre infinitas posibles, la que le ha tocado. «Pudo ser peor», se consuela.

Había escrito este relato para el concurso de Underbrain. Es la primera vez que envío un relato a un concurso. No lo eligieron. No es que tuviera muchas expectativas, pero me hubiese hecho bastante gracia. Los relatos seleccionados formarán parte de una antología y serán ilustrados por un artista gráfico llamado Javi de Castro. 

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