EJECUCIÓN DEFICIENTE

Ocurre al separar el pulgar y el índice antes de tiempo: la trayectoria de la piedra resulta casi vertical. En este caso, un lanzamiento mucho más alto y enérgico, tan imprevisto como sus consecuencias.

Un instante más tarde veía la superficie enorme cuartearse como una telaraña; veía a cada añico volverse un pájaro azul; a la bandada cayendo, no sobre el mar o la playa, sino detrás del horizonte; una gravedad inesperada, una imagen extraña. La idea de que podría haber sido el mar y la playa y nosotros lo que ha estado detrás, me tocó de paso, como un transeúnte, y siguió.

Tras la sorpresa, el espanto. Y la culpa. Van a reprochármelo. «¿Cómo has podido?»; «¿Qué vamos a hacer sin cielo?», me preguntarán. Es terrible, realmente. Balbucearé o me quedaré mudo, no sabré qué responderles.

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